Comprar una casa es posible, si sabes cómo

Comprar una casa es posible, si sabes cómo.

Querer no siempre es poder. Pero si conoces el camino que te separa de tu destino, llegar será más fácil y seguro. Comprar una casa es para muchas personas la inversión más importante de su vida. Un paso que, inevitablemente, determina y condiciona nuestra vida a corto, medio y largo plazo.

Para algunos una aventura, para otros un sueño y para la gran mayoría, una experiencia abrumadora que puede desestabilizar incluso hasta los más previsores. Duda no solo es normal, sino que también es saludable. Por eso, en la -aparentemente- inexpugnable jungla financiera, saber es poder.

Para no perderse por el camino, lo esencial es ajustarse a las posibilidades.Y si en el viaje te acompaña un gestor, mucho mejor, pues comprar no es una decisión fácil. Es la decisión: contar con los detalles, aprovechar las oportunidades y entender la letra pequeña es básico para reducir dolores de cabeza y llegar a la meta sin contratiempos.

Comprar una casa es posible, si sabes cómo

Mientras tanto hazte estas preguntas:

1. ¿Puedo comprar?

No son buenos tiempos para el alquiler. Al menos en las grandes ciudades. La compra, sin embargo, sigue al alza favorecido por unos tipos de interés bajos que parece que han venido para quedarse. ¿Es el mejor momento para comprar? Puede. Pero la pregunta debe ser otra: ¿es también tu mejor momento? Conocer la situación financiera de la unidad familiar es el primer paso sine qua non.

Comprar requiere prudencia y capacidad de análisis que nos ayude a decidir en un momento en el que dudar será la tónica común. No sólo debemos tener en cuenta los ingresos actuales y necesidades inmediatas, sino prever futuros gastos que puedan hacer menguar la entrada de ingresos (coche, estudios, hijos…).

2. ¿Es la casa de mis sueños?

Distribución, ubicación, servicios más cercanos…En la medida de lo posible, escoge una casa que, además de gustarte, tenga capacidad de revalorizarse en el futuro (y ser la casa de los sueños de otros). Conoce la propiedad por la que estás interesado también ‘por dentro’.

Acude al Registro de la Propiedad o el Catastro para averiguar si tiene cargas financieras o posibles problemas en la propiedad. También es fundamental conocer su valor real antes de fijar el precio de compra, pues cuando solicitamos una hipoteca se estima en función de su valor real, no del pactado.

3. Hipoteca: ¿cuánto debo destinar?

La mayoría de expertos señala en un 35% el porcentaje máximo del sueldo en ingresos que se debería destinar a la financiación de una casa o hipoteca. Así la salud de la economía doméstica no se resiente y puede hacer frente a posibles imprevistos y gastos recurrentes. Una vez conoces el importe máximo que puedes destinar a la compra, asegúrate de que el valor de la propiedad se ajusta a tus posibilidades financieras (y no al revés).

4. ¿Qué tipo de hipoteca elijo?

Es el momento de estudiar en profundidad el mercado hipotecario para identificar el crédito que se ajusta más a tus necesidades. Superada la fiebre del ‘tipo variable’, una oleada de visión previsora está animando cada vez más a comprar hipotecas a tipo fijo. Los compradores no quieren más sustos y se decantan cada vez más por esta modalidad para protegerse de las posibles subidas del euribor que, aunque en negativo, ya muestra cierto empuje al alza.

5. ¿Cuánto cuesta comprar?

En efecto, comprar cuesta dinero. En concreto, el precio fijado de la propiedad más un 12% o 13% más derivado de impuestos de la compra y otros gastos. ¿Cuáles? En el caso de la vivienda de segunda mano, por ejemplo, hay que contar con el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP). En vivienda nueva sumaremos un 10% de IVA.

Otro gasto a tener en cuenta son los honorarios de la notaría, necesarios para la confección de la escritura y que, salvo excepciones, son asumidos por el comprador. También hemos de contar con los gastos de Inscripción en el Registro de la Propiedad.

6. ¿Tienes ahorros?

Un aspecto fundamental: tus ahorros. Por lo general, el préstamo al que puedes acceder cuando acudes al banco no ha de superar el 80% del valor de la propiedad. Existen excepciones, créditos y filigranas financieras que pueden permitirte superar este porcentaje.

No obstante, lo más rentable -y saludable- es poder disponer del 20% de ahorros, como mínimo, para hacer frente a la compra. Pedir más dinero (que no tenemos) implicará asumir una deuda mayor y mayor riesgo. Cuantos más ahorros, menores serán los intereses.

7. ¿Y ahora qué? El contrato de arras

El documento previo al contrato protege los derechos del comprador y del vendedor, y expresa la voluntad firme de ambos por cerrar el acuerdo sobre la propiedad. No es obligatorio, pero es realmente útil cuando el comprador no puede realizar la compra de manera inmediata (por ejemplo, si está a la espera de que le concedan un préstamo hipotecario). Sin embargo, blinda el interés del vendedor, así como condiciones de venta y el precio, entro otros.

8. Escrituras: final del trayecto

El contrato de compraventa es la madre de todos los contratos. Un documento que debe ser el reflejo real y fidedigno de todos los aspectos y detalles pactados: precio, fecha de entrega, vigencia del contrato, posibles cargas, justificante del pago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) y obligaciones fiscales derivadas de la compraventa.

Estos procesos como la compra de una vivienda en general, y en el ‘papeleo’ en particular, contar con asesoramiento profesional es una garantía de tranquilidad. El papel del gestor se hace indispensable para traducir y ayudarnos a comprender aspectos técnicos que, de otro manera, podrían escaparse y suponer un dolor de cabeza innecesario. Leído y firmado ante notario, toca inscribir el contrato en el Registro de la Propiedad, el final del trayecto de una aventura que justo empieza en ese momento.

La compra de una casa no es ciencia exacta. Más bien al contrario, su naturaleza es compleja. Existen tantos procesos de compra como propiedades y propietarios. Casos en los que, en ocasiones, se mezcla desinformación y desconocimiento. Saber qué esperar durante el proceso de compra es básico para no desesperar: qué hacer y qué no hacer, en definitiva. Si seguimos unas determinadas pautas nos aseguraremos de disfrutar del nuevo hogar en las mejores condiciones.

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